Amor fuera de la caja

Déjame adivinar… cita en un restaurante, tal vez una película, una caminata por la ciudad. Ese es tu plan de todos los años, ¿no? Estés en pareja o no, este día siempre viene con cierta presión: hacer algo especial. Pero quizá el problema no son los planes, sino lo predecibles que se han vuelto. Si quieres darle un giro a tu San Valentín este año, yo te cubro.

Pon a prueba tu lenguaje del amor

¿Quieres entender mejor las necesidades de tu pareja? Empiecen el día intercambiando su lenguaje del amor y vean qué cambia. A veces, cuando los estilos de amar son diferentes, el cariño se pierde en la traducción. Con este experimento tendrán la oportunidad de entender mejor lo que cada uno necesita y cómo se sienten cuando eso no se cumple.

Misiones secundarias por la ciudad

Olvida tu caminata habitual. ¿Qué tal una búsqueda del tesoro con tus propias reglas? Tu misión: hacer  tantas fotos como puedas de cosas que nunca llevarías a una primera cita, algo extraño pero  encantador, algo que te recuerde a la otra persona, lugares diferentes pero  divertidos. Improvisa y adáptalo a tu estilo. Siempre puedes añadir más misiones según lo salvaje que quieras que se vuelva el paseo.

Respuestas incorrectas solamente – edición museo

Puedes hacerlo en cualquier museo, pero para una versión única, elige uno realmente loco, tan extraño que te haga cuestionar tu decisión. Juega con tus amigos  a ser críticos de arte o inventaros historias para cada obra: respuestas incorrectas solamente. Sed  ridículos, dejad volar la imaginación. (Granada-  Parque de las Ciencias; Madrid: Museo de las ilusiones).

Viaje por la cocina

¿Te encanta quedarte en casa? No hay problema. Elegid  un plato de un país que nunca hayáis  visitado y cocinarlo  juntos. Para hacerlo más divertido, podéis añadir  reglas: cada uno elige un ingrediente o especia que el otro debe usar, hablad con acentos de cada país, inventad una historia falsa para cada receta . ¿Quieres subir el nivel? Leed  la receta solo una vez y cocinarla  de memoria. Seguro que de una noche así no sale nada aburrido.

Una película que puedes saborear

¿Alguna vez se te antoja la comida que comen los personajes en pantalla? Lleva la noche de cine a otro nivel y conviértela en una experiencia sensorial. Antes, investiga las recetas  que aparecen en la película y recréalas o pídelas a domicilio. Cada vez que salga una escena, comen lo mismo que los personajes, sincronizando sabor e imagen y convirtiendo la película en un evento multisensorial. Si la película que elegiste no tiene comida, escoge algo que vaya con la vibra.